La Lotería escribe un cuento de Navidad en Candás

Joaquín Fernández, Rocío Sánchez, Angel Martínez y Susana Álvarez, con el número premiado en Casa Repinaldo. / P. A. MARÍN ESTRADA
Joaquín Fernández, Rocío Sánchez, Angel Martínez y Susana Álvarez, con el número premiado en Casa Repinaldo. / P. A. MARÍN ESTRADA

La celebración por el cuarto premio se alargó de madrugada y siguió a lo largo y ancho de un día en el que no se hablaba de otra cosa | Los afortunados con el premio del 61207 viven sus primeras horas de júbilo como los inesperados protagonistas del anuncio de la Lotería

P. ANTÓN MARÍN ESTRADA CANDÁS.

A últimas horas de la tarde del viernes la fiesta seguía haciendo correr botellas de sidra y copas de cava en el Restaurante Repinaldo de Candás. El establecimiento regentado por María Félix Espinosa y Ángel Martínez había dado la alegría a media villa cerca de la una del mediodía, cuando ya todos estaban a punto de tirar a la papelera sus décimos del Sorteo de Navidad. Desde entonces el local de la calle Dr. Braulio Busto se había visto desbordado por la afluencia de agraciados con el número 61207 -repartido prácticamente íntegro entre sus clientes-, familiares y amigos de estos, además de clientes habituales que se apuntaron encantados al jolgorio.

Rocío Sánchez y Susana Álvarez -premiadas cada una con un décimo- continuaban frente a la barra del bar, celebrándolo con los suyos. Joaquín Fernández -otro de los afortunados- acababa de entrar sonriente. Ángel, con la ropa de faena entraba y salía de la cocina, bromeaba con unos y con otros, se interesaba por las comandas, y aún encontraba huecos para hacerse selfies sin parar. Los cuatro podrían protagonizar un anuncio minimalista y revival de la Lotería solo con relatar el momento en el que se enteraron de que les había tocado un buen pellizco de los 2.380 millones de euros repartidos esa mañana por los niños y las niñas de San Ildefonso.

Ángel, ni siquiera se hallaba en su local cuando salió el premio del bombo. Distribuía embutidos -su otra dedicación profesional- en un comercio de Somió, en Gijón, y recibió la llamada de un amigo con una noticia que, en principio, tomó por una broma o un error: «Creía que el sorteo había acabado y dije 'esto no puede ser'». Aún no las tenía todas consigo hasta que no llegó al restaurante y se encontró con la fiesta. Allí seguía, poniendo su mejor sonrisa para un nuevo selfie con Rocío y Susana: «¡Venga, ahora el buenu!», le animaban ellas.

A Rocío, avilesina y dueña de la cafetería Kalume, la alegría la sorprendió en la ducha. A su amiga Susana, luanquina y empleada en la inmobiliaria MB de Candás, en pleno trabajo. Ninguna de las dos esperaba ya el pellizco de la suerte, aunque la gozoniega reivindica la parte de azar que le corresponde: «Llevo jugando el número años y algo me picó cuando supe que lo tenían en Repinaldo». Su compañera de fortuna, contaba a su favor con otro elemento, el de la coincidencia: «Hoy es mi cumpleaños y veía a la gente en la tele feliz; yo estaba también feliz y no sabía ni por lo más remoto que iba a tener un décimu premiáu», afirma, para añadir con risas '¡Así ye la suerte y la vida!'».

Joaquín Fernández, jubilado, padre de tres hijas y jubiloso abuelo, estaba en su oficina de la Federación Asturiana de Dominó -que preside- realizando sus tareas cotidianas, sin preocuparse demasiado de si a alguno de los 25 números de la Lotería que jugaba había salido entre los 'gordos'. Le llamó un compañero de la Federación para anunciarle el anticipado regalo navideño: 20.000 euros -el importe que cobrarán cada uno de estos cuatro candasinos-, y que él quiere compartir con la familia y viajar a Cuba. «Un sueño que tenía y no quería morirme sin cumplir».

El anuncio minimalista de la Lotería de Navidad terminaría con un plano convencional de Rocío, Susana, Ángel y Joaquín celebrando juntos que la suerte a veces también reparte sueños.

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